35.000 personas rugimos con Jagger y su banda. Más de cuatro décadas les ha costado a los Rolling Stones actuar en Guipúzcoa y aterrizaron en el estadio donostiarra justo cuando sus moradores han descendido de categoría, cuatro décadas de clasificación de honor. Pero la multitud que se congregó buscaba otro tipo de goles: los que protagonizan los cuatro imbatibles campeones del rock de élite.
Clip : Fotos e imágenes del concierto
Jagger, saltarín incansable, se movía sobreactuado, comunicador.
El pirata Keith Richards, con sus peculiares atuendos medio zíngaros, paseaba los 'riffs' y acordes de su guitarra con sonrisa socarrona, moviéndose hacia el centro, junto a la batería, o al encuentro de su colega Ron Wood. Ronnie, flaco como Jagger, sigue siendo la imagen del guitarra rockero desenfadadamente estilista.
El ex Faces es perfecto apoyo, dúo y complemento guitarreros para un Richards siempre conocido por meter más de una gamba sonora en sus actuaciones.
Keith tuvo su habitual momento autónomo de gloria, entonando con su ya conocida falta de 'punch' los aires de 'Wanna Hold You'. La fiebre se elevó en el esperado momento en el que los Stones se encaraman sobre el público en una plataforma hidráulica, con arrebatadoras tonadas como 'It's Only Rock'n Roll (But I Like It)'.Y el desboque final rozó el éxtasis, himno tras himno: 'Honky Tonk Women', el akelarre sanjuanero 'Sympathy for the Devil', 'Jumpin Jack Flash', 'Brown sugar' y el 'riff' más conocido del globo, 'Satisfaction'. Dos horas de catarsis.
Este vídeo son dos de sus canciones más míticas interpretadas en esta gira :
Paint in Black y Satisfaction
Y, como en sanfermines, todos queríamos más; el vecino se quejaba de que en su lista favorita faltaban 'Under my thumb' y 'You Can't Always Get What You Want'. Stoneslandia se disipó entre fuegos artificiales.
Haya o no otra gira, que le quiten a Anoeta lo bailado.